A partir del caso ecuatoriano, el presente artículo analiza una alternativa metodológica a la medición estandarizada de la pobreza de los aprendizajes. Esta medida ha sido desarrollada por el Banco Mundial y refleja el porcentaje de niños de 10 años que acuden a la escuela y que muestran dificultad en su comprensión lectora.
Tal indicador aborda dos aspectos trascendentales en la gestión educativa: la escolaridad y el aprendizaje.
La presente investigación replica la metodología del Banco Mundial con los datos disponibles en las evaluaciones “Ser Estudiante” y en la encuesta laboral “Enemdu”.
Frente a las limitaciones metodológicas, se plantean tres escenarios de cálculo que esbozan alternativas para la construcción del indicador. El tercer escenario propone el rezago educativo como proxy del aprendizaje y se argumenta que dicho factor complementa y mantiene el objetivo: reflejar el atraso que existen en los logros de aprendizaje de los niños.
Banco Mundial, competencia lectura, Ecuador, pobreza de los aprendizajes, política educativa.





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